Letras
de canciones del CD
Gesta
de Valientes
Hace algunos años
un grupo de hombres
decidió cambiar,
y caminar e iluminar con la Verdad.
El mismo sol los alumbraba
la misma noche velaba sus sueños
como a mí, como a ti, como a Él.
Eran gente como yo, pero con valor, decididos.
Gesta de valientes
que hoy nos llaman a Evangelizar
pescadores publicanos, el pueblo de la mano.
Con Santa María vamos a Evangelizar.
Hace mas de mil
años sucedió
y otros valientes tomaron su sitio,
y emprendieron el camino sin mirar atrás.
Los días duros pasaban, perseguidos predicaban
y eran fieles a la Verdad,
y eran siempre fieles a la Verdad
Quisieron dejarlo todo por tomar una Cruz.
Gesta de valientes
que hoy nos llaman a Evangelizar
pescadores publicanos, el pueblo de la mano.
Con Santa María vamos a Evangelizar.
Y ahora hermanos
nuestra tierra Latinoamérica
es la elegida a ser la esperanza.
Lucharemos con firmeza bajo la guía de María,
Ella nos llevará a la Verdad
somos nosotros los llamados a tomar hoy la luz de esa...
Gesta de valientes
que hoy nos llaman a Evangelizar
pescadores publicanos, el pueblo de la mano.
Con Santa María vamos a Evangelizar.
Gesta de valientes marchando va.
Hilvanando
Historias
Andando por mil
ciudades, besando todas las edades
Hilvanando historias me encontré.
He visto al niño vender
de noche lo iba a hacer
prométeme amanecer.
Le dije: ¨Niño,
¿qué puedo hacer,
porque esta noche deje de ser? ¨.
Andando por mil
ciudades, besando todas las edades
hilvanando historias me encontré.
He visto al hombre morder
mortales sueños, mortal caer
prométeme amanecer.
Le dije: ¨ Hombre,
¿qué puedo hacer
que no te deje así caer? ¨
Como mensajero me
encargó
de contarles lo que encontré
uno pide amanecer, otro pide no caer.
Les digo hombres, vamos a hacer
para al hermano sostener.
Andaremos por mil ciudades
besando todas las edades
niño, hombre, viejo; no estamos solos.
No estamos solos.
No estamos solos.
Meche
Aún recuerdo,
tu pintita de algodón,
jugando por todo el pabellón.
La frescura de tu risa,
lo aquietado de tu voz,
tu traviesa miradita, tu inquieto corazón.
Cinco años mira que grande estás
cinco años y ya sabes contar;
cinco años y te vas,
si no lo supiera, pensaría que estás acá.
¨A ver Mechita
¿vamos a dibujar?
Pero que bonita casita Meche,
no sabía que supieras pintar.
Y esa sonrisita,
en que pensando estarás
y antes de dormir Meche
a Papito Lindo hay que rezar,
pronto con El estarás ¨.
Aún recuerdo,
tu soltura al andar
y la forma con que me solías mirar.
La frescura de tu risa,
lo aquietado de tu voz,
tu traviesa miradita, tu inquieto corazón.
Cinco años mira que grande estás
cinco años y ya sabes contar;
cinco años y te vas,
si no lo supiera, pensaría que estás acá.
¨A ver Mechita,
¿vamos a comer?
pero que rica comidita
¿y aún quieres mas?
Déjese de reír, es hora de dormir.
¿sabes si tuviera una hija,
quisiera que fuera como tu¨.
Cinco años
mira que grande estás
Cinco años y ya sabes contar;
Cinco años y te vas.
Cuando
Ensaye la Verdad
Se me ha perdido
la voz
de tanto gritar,
hoy la quiero encontrar
entre martillos y tendones.
La vida es una y
se va
entre días y noches,
yo la quiero enfrentar a retos mayores.
Y en mi humano mirar
toco cenizas al caminar,
el mar de noche se va
el día lo hará regresar.
Y no quiero ocultar
el dolor que nos trae
volver a tener amaneceres
sin sueños.
Y mi voz encontré
entre martillo y tendón,
pregonando sin pudor
la esperanza mayor.
Ya todo se trató
es hora de comenzar a ensayar la Verdad.
Volverá nuestra
cantera a resonar,
nuestro canto a estallar
cuando ensaye la Verdad.
Volverán nuestras manos a encontrarse
nuestro horizonte a alzarse
cuando ensaye la Verdad.
Me vi perdido de
tanto gritar,
al fin encuentro Madre por donde
comenzar.
Volverá nuestra
cantera a resonar,
nuestro canto a estallar
cuando ensaye la Verdad.
Volverán nuestras manos a encontrarse
nuestro horizonte a alzarse
cuando ensaye la Verdad.
Vaso
de Honor
Vuelvo a tomar de
la fuente que colmó mi sed,
como manantial dejó que la abrevara.
Me recibió
de tal manera,
que en mi sed siempre vuelvo a Ella.
Me ciño a los versos que me dicta su voluntad,
aprieto el paso aunque halla oscuridad
y me alista a salir,
donde sea necesario ir.
A luchar de tal manera,
que de mí sólo salga Ella.
A ser emisario de su fuente
cristalina, cierta y transparente
me ciño así, a sus versos sí.
En el fragor del
combate, eres mi estandarte
mis heridas las curas con agita y ternura, sí.
Me ciño así,
a tus versos sí.
En el fragor del combate, eres mi estandarte,
mis heridas las curas con agita y ternura, sí.
Vuelvo a tomar de
la fuente que colmó mi sed,
como manantial dejó que la abrevara.
Señor
de los Milagros
Señor de
los Milagros, Cristo moreno
¡Cuánto te oí nombrar en Chorrillos de pequeño
y como!
Y como podré olvidar en la plaza de aquél pueblo
los cuetones que hasta el cielo ¡Ay Dios!
me hacían temblar.
Octubre mes morado,
y no hay casualidad,
lo que a mí me hace pensar y no cabe en mi cabeza
la relación que ahí mismo empieza entre el Señor
y su cantor
porque, en octubre nació y lloró con tantas ganas quien
hoy pulsa esta guitarra
Eduardo, un servidor.
Y aunque no soy
de color, de inga y de mandinga corre sangre
por mis venas, el orgullo a mí me llena y me embarga la emoción
de atesorar Fe, Esperanza,
y compartir el Amor
del pueblo que hoy avanza guiado por su Señor!
Incienso, paleo
y flores
un Señor que no tiembla en mis temblores,
el cordón que forme pa´ protegerlo
me enseño a querer, y a quererlo.
Señor de los Milagros
acéptame este canto.
Te conocí
cuando todavía
contar mis años no sabía,
después tome una guitarra
para llevar la voz en el alma.
¡Ave María
en Pachacamilla!
que un mulato pintó, digo manos mulatas
con brocha y mucha fe, pintó en la pared
a su Señor mulato y lo retrató también de color
caoba fina.
Ni se imagina que el gringo Miguel
lo va a ver todos los años
y Alejandro con él, y como ellos yo también.
¡Ave María
en Pachacamilla!
que un mulato pintó; digo manos mulatas
con brocha y mucha fe
pintó a su merced,
y así nació una nueva oración
pa´ seguirte muy cerca
en procesión.
Incienso, paleo
y flores
y un Señor,
mi Señor de los Dolores.
Madre
de la Reconciliación
Madre de la reconciliación
guiame,
América te canta con fe,
fieles en la tarea de evangelizar,
el hombre confirma su dignidad.
Nacidos en el Bautismo
optamos por el amor
concretizando la solidaridad
en el servicio y la unión.
Madre de la Reconciliación...
Todos en la fe unidos
llamados a participar
de la dignidad que al hombre Cristo da
desde la eternidad.
Madre de la Reconciliación...
Todos hermanos en
Cristo
queremos edificar
consagrando nuestras vidas, don de Dios
la sociedad del amor.
Madre de la Reconciliación...
Hasta
Encontrarnos
Hasta encontrarnos,
palomitay
llevo los ojos al cielo
lucerito que le ruego.
Hasta encontrarnos,
palomitay
guardo entre mis sueños buenos
los momentos que se fueron.
Mientras tanto seguiré
cantando
combatiéndole a la muerte
que me anda rondando;
mientras tanto seguiré guerreando
dando cara a la vida
con mi alma herida.
Y poder considerar
que aún se puede así amar,
y es más hombre quien camina de cara a la vida.
Entre
Líneas
Cabe preguntar a
los que tienen miedo de avanzar;
¿en que batalla han de dejarnos?
¿con que facilidad han de olvidarse?
Que un soldado mas se agranda
cuando ve la muerte por delante.
Hambre
y Canción
¿Dónde
están los que dijeron? ¨ Al hombre sirve la sociedad,
el hombre es libre y posee una dignidad que respetar ¨.
El caso es que no puedo encontrar una razón,
para explicarle su hambre al niño en mi canción.
¿Dónde
están los que sirvieron de testigos en esa reunión?
¿En que salón esperaremos la apelación de ley,
que toca hacer?
¿Dónde
están las intenciones que día a día oí al
pasar?
¿Y donde los corazones de humanidad?
¿Y yo donde me encontraba, donde mi guitarra y mi voz?
Mientras él se marchaba nacía una canción.
¿Dónde
estaba el hombre bueno que saluda al día al despertar?
¿Con que lleno la mirada del niño que pide, sin preguntar
un trozo de pan?
¿Dónde
están los que dijeron? ¨ Al hombre sirve la sociedad ¨
¿Dónde estaban los que aplaudieron esta canción?
Canción
del Encuentro
Que alegría
me da cantar
de nuevo en esta tierra,
yo que vengo de andar en casa ajena
yo que vengo de cantar en casa ajena.
He caminado caray,
todas las tierras
y he encontrado, crean señores,
por las veredas,
al pobre niño que no comió, a la mamacha que lo parió
y junto a ellos al gran señor
muy satisfecho porque ganó.
Yo se bien que el
sembrador
que conoce su misión
deberá dejar caer,
con la semilla el corazón.
He caminado caray,
todas las tierras
y he encontrado, crean señores,
por las veredas,
a gente que antes prometió, darlo todo por amor
en el momento de batallar
darnos la espalda y traicionar.
Yo se bien que el
sembrador
que conoce su misión
deberá dejar caer,
con la semilla el corazón.
Y he visto al hombre
al hermano pisar,
comprar con dinero la felicidad,
escapar y escapar.
Perfumarse con los malos olores de la mentira,
la tibieza, la hipocresía y el engaño;
vengo de ver a la muerte, así que yo;
aquí me quedo a cantar.
Que alegría
me da cantar pa´ la gente que trabaja,
que se quiebra y que se alza y llevan a mucho orgullo
bien grabado sobre el pecho combatientes y esforzados,
la figura de la Madre y el arado entre las manos.
Que alegría
me da cantar
de nuevo en esta tierra,
yo que vengo de andar en casa ajena
yo me quedo aquí a cantar
en mi tierra buena.
¡Si Señor!
Todos
Dispuestos
Todos dispuestos
a construir sea la esperanza el porvenir
todos urgentes para subir venga este canto para vivir.
Nos estamos aprovisionando
de las estaciones del bien,
basta una estrella cierta para ver
ya está el vigía encaramado sueltas las amarras va a partir
véngase usted que es necesario, todo voluntario ha de servir.
Todos dispuestos
a construir sea la esperanza el porvenir
todos urgentes para subir venga este canto para vivir.
El cielo ha despejado
el viento hace enardecer
las banderas que hemos izado por nacer
ya las voces se hacen como un canto los versos vuelan del papel
todas las miradas se hacen alas, alas para un amanecer.
Todos dispuestos
a construir sea la esperanza el porvenir
todos urgentes para subir venga este canto para vivir.
Cristo
Ayer, Hoy y Siempre
Son las huellas
de un peregrinar,
los frutos de caminar con Dios
la clara conciencia de cumplir con el plan del Creador
lo que hoy aviva esta unión.
Cristo ayer, hoy
y siempre peregrino
te ofrezco lo que hay construido y lo por venir,
a los pies de María Madre del Dolor
me consagro apóstol evangelizador
respondiendo al llamado, a mi vocación
hoy me afirmo mas en el Señor.
Cristo ayer, hoy
y siempre...
Opto por llamarme
con tu nombre
porque no hay mas luz que tu verdad,
porque en mi raíz esta tu imagen Padre de amor
opto por vivir en comunión.
Cristo ayer, hoy
y siempre...
Ante el horizonte
que se alza,
ante las promesas del Señor
tenso en el amor todos los días
mi despertar, así son las huellas
de un peregrinar.
Cristo ayer, hoy
y siempre...
Que
Levante la Esperanza
En silencio comenzó
a andar
la tarea de salvar el mundo y las estrellas
Pedro, Pablo, Juan un joven varón
y otros hombres, otros nombres
que amaron hasta el extremo.
Todo sin medir,
todo sin medir,
que valientes, que tenaces
que forma heroica de vivir.
Propongo así que asumamos
nuestro vivir.
Tu nombre se sumará
al esfuerzo de construir
entonces todos, dispuestos todos
con la esperanza el porvenir.
La primavera por fin renacerá
se alzara tierra, como alzas la bandera;
la unión del pueblo que camina
será como una oración que construye un día mejor
que se eleve el corazón, la ternura, el dolor,
que levante la esperanza,
que levante la esperanza,
que levante la esperanza,
el amor.
Créditos:
Voz: Eduardo
Gildemeister
Teclado: Jorge Pinedo
Guitarras: Eduardo Gildemeister - César Vega
Bajo: José Inoñam
Batería y percusión: Pepe Moreno
Zampoñas, quena y quenacho: Carlos Ossio
Charango: Iván Chalco (Grupo Taquillacta)
1era. Voz y Cajón en "Señor de los Milagros":
Caitro Soto
2da voz: Guillermo Ackermann - Eduardo Gildemeister
Secuenciadores: Eduardo Gildemeister - César Vega
Arreglos: Eduardo Gildemeister - César Vega
Autor y compositor: Eduardo Gildemeister
Estudio de Grabación: "El Techo" Amadeo Gaviria
Lima 1999
egil@blockbuster.com.pe
Agradecimientos:
Queremos agradecer
en primerísima instancia al maestro Don Caitro Soto verdadera
institución de nuestra música popular, y testimonio
vivo de nuestra fe.
Al grupo Taquillacta que en la persona de Iván Chalco colaboró
con nosotros, a Jorge Pinedo, Carlos Ossio y a todo el equipo que
apoyó incondicionalmente esta propuesta.